lunes, 4 de junio de 2012

Perú: Sí, existe informe del Minsa que acusa a Xstrata de contaminar dos ríos en Espinar


Foto: Diario La República

- Gerente de minera admitió infracción ambiental en declaraciones públicas del pasado 23 de marzo

Por Víctor Alvarado

4 de junio, 2012.- El gobierno del presidente Humala y la empresa Xstrata Tintaya han presentado los sucesos de Espinar solo como un hecho violentista de agitadores antimineros y en un gesto reprobable ocultan al país los riesgos a que estarían siendo expuestos las poblaciones de las comunidades campesinos por relaves que estarían siendo arrojados por la minera a los ríos Salado y Cañipía, cuyas aguas son utilizados para el consumo humano y la ganadería de cuatro distritos y siete comunidades campesinas de la citada provincia.

La denuncia de esta probable contaminación hecha por las autoridades y comunidades campesinas ante la fiscalía ambiental de Espinar se remonta a noviembre del 2011 y pretende ser desestimada con el argumento de que la denuncia parte de un informe equivocado referido a los “Riesgos de contaminación del proyecto minero Quechua- Cusco” y no a Xstrata Tintaya, realizado del 04 al 11 de octubre del 2010 por el Centro Nacional de Salud Ocupaciones y la Protección del Ambiente para la Salud- CENSOPAS del Ministerio de Salud.

Informe existe

La congresista Verónika Mendoza, a la que se le atribuye haber usado ese informe que no se refiere a Xstrata, ha puesto los puntos sobre las íes al señalar públicamente que ese no es el informe que respalda la denuncia de las autoridades y pobladores afectados, sino otro informe del mismo CENSOPAS titulado “Riesgos a la salud por Exposición a Metales Pesados en la Provincia de Espinar- Cusco”, realizado entre agosto y octubre del 2010, hecho paralelamente al anterior, que el ministro de Salud, Alberto Tejada, se lo entregó en enero del 2012.

“Nunca he hecho referencia a ese informe referido al proyecto minero Quechua-Cusco, sino al otro informe sobre los riesgos a la salud por exposición a metales pesados que afectan a Espinar y es sobre el cual las autoridades deben adoptar las medidas preventivas correspondientes”, dijo en amplias declaraciones difundidas en la pagina on line Servindi.

Cabe destacar que la denuncia sobre la contaminación de los ríos Salado y Cañipía, en cuyas cuencas opera la minera Xstrata, y que afecta a cuatro distritos y siete comunidades campesinas, obra en la Fiscalía Ambiental de Espinar, la que apertura investigación el 21 de noviembre del 2011 y está basada en los estudios de la ingeniera ambiental Eike Humpel, y no en el informe de CENSOPAS obtenido por la congresista Mendoza en enero del año en curso.

Este informe ha sido añadido a posteriori en la denuncia porque confirma los estudios de la ingeniera Humpel.

Según el informe de CENSOPAS, que confirma los términos de la denuncia penal de las autoridades de Espinar, de 506 personas analizadas de los distritos de Espinar, Pallpata, Occoruro y Pichigue, ubicadas en el área de influencia de Xstrata Tintaya, el 5.5% presentó valores por encima de los límites de permisibles de mercurio y que 24 de ellos presentaban valores de arsénico en la orina.

También se hallaron concentraciones de arsénico en dos muestras, de mercurio en 33 muestras de agua de consumo humano, que superaron los límites permisibles establecidos por los DS 002-2008-MINAM y 031-2010-SA, así como los parámetros guías de la OMS.

Mea culpa

En su momento cuando se hizo pública esta información el pasado miércoles 23 de marzo en el diario El Comercio de Lima, el propio gerente de la empresa Xstrata Tintaya, Edgardo Orderique Luperdi, admitió en forma pública: “Sí, estamos por encima de los límites permisibles, pero tenemos cinco años para adecuarnos”, asumiendo que continuarán arrojando relaves a los ríos, con lo cual estarían afectando a la poblaciones con agua contaminada por otros cinco años.

El ministro de Energía y Minas, Jorge Merino, en declaraciones abiertamente cuestionable, que cuestionan la moral del gobierno, ha declarado este jueves en RPP que la minera no contamina el ambiente y que por lo demás se trata de una empresa con rango internacional de minera responsable, como si los informes que amparan la denuncia penal fueran un fabula.

La investigación fiscal, al parecer interrumpida porque no se sabe de sus resultados, alcanzó a realizar una inspección in situ y establecer que los ríos Hiunumayo y Tintaya, cuyas aguas desembocan en los ríos Salado y Cañipía, registran presencia de relaves mineras y coincidentemente en las cuencas altoandinas donde se origina estas aguas, opera Xstrata Tintaya

La contaminación de las aguas de los ríos Salado y Cañipía, según la denuncias en manos de la Fiscalía Ambiental de Espinar, afecta directamente a los pobladores de cuatro distritos de Yauri y a siete comunidades campesinas, entre ellas las de Huarca, Alto Huancanè, Huija y Huija Qollana.

Además de este forma de contaminación, según la denuncia, la empresa tiene relaveras expuestas al medio ambiente, de las que por efecto de los vientos, lanza los polvos con sustancias toxicas que caen de lleno sobre las viviendas de los pobladores.

Esta dramática realidad no puede ser silenciada con respuestas policiales sino con investigaciones reales y soluciones, y estas de acuerdo con normas de fiscalización, en este caso no aplicadas por Osinergmin, menos por el ministro Merino, involucrarían la suspensión de las actividades de la empresa hasta que implemente las medidas correctivas que se reclaman.

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miércoles, 16 de mayo de 2012

Se necesitaría otra Tierra para mantener el consumo actual, alerta WWF

Población mundial consume en un año los recursos que el planeta demora 18 meses en regenerar. En EE.UU. la situación es peor
Martes 15 de mayo de 2012 - 10:35 am
Tierra, Consumo, WWF, Ecosistemas
(AP)

Ginebra (EFE). La Tierra tarda un año y medio en regenerar los recursos que la población mundial consume en doce meses, algo que no es sostenible a largo plazo y que debe ser asumido y modificado por los jefes de Estado que acudirán a la cumbre de desarrollo sostenible Rio+20.

Así lo advirtió hoy el Fondo Mundial para la Naturaleza, (World Wide Fund, conocido por sus siglas WWF) al presentar su informe “Planeta Vivo 2012”, en el que hace una evaluación del estado de nuestro mundo, señala las presiones a las que está sometido y detalla soluciones para mejorarlo.

El texto afirma que de 1970 a 2008 la biodiversidad en el mundo se ha reducido un 30 por ciento, y un 60 por ciento de ella se ha perdido en los trópicos, en países muy poco desarrollados.

La demanda de recursos naturales se ha duplicado desde 1966, y actualmente el mundo tarda un año y medio en regenerar lo que consumimos en doce meses. De hecho, si todos consumiéramos como un estadounidense medio, necesitaríamos cuatro planetas para soportarlo.

USAMOS UN 50% MÁS DE LO QUE TENEMOS

“Vivimos como si tuviéramos otro planeta disponible, estamos usando un 50 por ciento más de recursos de los que el planeta puede ofrecer. Tenemos la capacidad de ofrecer agua, comida y energía a los 9.000-10.000 millones de personas que vivirán en la Tierra en 2050, pero solo si todos, gobiernos, empresas, y ciudadanos modificamos nuestro comportamiento”, advirtió en una rueda de prensa Jim Leape, director general de WWF Internacional.

Leape considera que ese cambio puede producirse en la cumbre de la ONU conocida como Rio+20 -que se celebrará dos décadas después de la Cumbre de la Tierra, la primera gran reunión que trató sobre la degradación del planeta y cómo modificar dicha tendencia- aunque es consciente que la tarea no va a ser fácil.

“Este desafío es tan trascendental que no podemos dejar el cambio sólo a los individuos, los gobiernos tienen que actuar y el momento es ahora. No estamos donde deberíamos estar en cuanto a la negociación, pero falta aún un mes y debería hacerse todo el esfuerzo necesario para lograrlo”.

ECOSISTEMAS Y HUELLA ECOLÓGICA

Para evaluar el estado del planeta se han usado dos herramientas, el Índice Planeta Vivo, que evalúa la salud de los ecosistemas de la Tierra; y la Huella Ecológica, la demanda y uso de recursos por parte de los humanos en comparación con la capacidad de regeneración de los mismos, que se concreta en el área de tierra realmente disponible para producir recursos renovables y absorber las emisiones de CO2.

Los diez países con mayor huella ecológica del mundo son Qatar, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Dinamarca, Estados Unidos, Bélgica, Australia, Canadá, Holanda e Irlanda; España se sitúa en el puesto 25.

“Puede sorprender ver a países como Dinamarca, conocidos como ecológicos, estar en una posición tan alta, pero es que la huella toma en cuenta las importaciones y su coste, y este puede ser muy alto para el medio ambiente”, explicó Gemma Cranston, de la Red Global de la Huella Ecológica, co-editora del informe.

Los países ricos tienen de media cinco veces más impacto que los menos desarrollados, pero el mayor declive en biodiversidad lo padecen las naciones pobres, que según el informe “subsidian el estilo de vida de los países ricos”.

Para poder reducir el impacto de nuestro patrón de consumo sobre la Tierra deberíamos reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles y sustituirlos por energías renovables, disminuir y mejorar el consumo de agua, producir más eficientemente, intentar comprar productos que hayan sido fabricados o creados de forma sostenible, y acabar con los subsidios, sugiere WWF.

lunes, 7 de mayo de 2012

Inambari: Gran beneficio para Brasil y desastre ambiental para Perú


Por Ing. José Serra Vega

Ser, 3 de mayo, 2012.- El Perú firmó el año 2010, durante el gobierno de Alan García, un tratado con Brasil para exportar electricidad a ese país, producida por el represamiento de nuestros grandes ríos amazónicos.

El gobierno del Brasil propuso ejecutar cinco proyectos (el Perú, generosamente, le ha ofrecido 20 proyectos, es decir media Amazonía) y lo repartió entre sus más importantes compañías de construcción. El más importante de esos proyectos es el del río Inambari, que le tocó a OAS, la constructora más grande del Brasil, y a Eletrobrás y Furnas, ambas de propiedad del gobierno brasileño. Estas tres empresas formaron en Puno el consorcio EGASUR, que hizo los Estudios de Factibilidad y de Impacto Ambiental del Proyecto, invirtiendo, quizás, unos $8 millones. Esos estudios proponen la construcción de una central hidroeléctrica con una potencia instalada de 2,200 megavatios (MW), es decir un tercio de toda la capacidad instalada actualmente en el Perú, con un dique de concreto y piedras de 203 metros de altura, el que formaría un embalse que inundaría un área de 378 kilómetros cuadrados. La inversión sería de $4,312 millones para la hidroeléctrica y 882 millones para la línea de transmisión al Brasil. El análisis financiero (1) de donde se han extraído los datos de este artículo no considera la línea de transmisión.

El proyecto ha dividido a la opinión pública peruana entre partidarios, básicamente ingenieros que trabajan en el sector eléctrico y algunos políticos; y adversarios, especialmente los pobladores de la zona afectada y organizaciones ambientalistas.

Los argumentos de los que están por el sí dicen que el Perú se beneficiará de energía barata (pero la energía del Inambari no lo será si se consideran los costos sociales y ambientales), que el sistema eléctrico peruano se beneficiará de su vinculación al sistema brasileño, que es mucho más grande y podría suministrar energía en el caso de una crisis de generación en este país. Además dicen que los brasileños van a poner toda la inversión y la tecnología, que compañías y trabajadores peruanos van a ganar durante la construcción y la operación, y que las regiones van a recibir ingresos del canon hidroeléctrico.

Los medioambientalistas opositores señalan que más de 90,000 hectáreas serían deforestadas, que la ecología del río sería seriamente afectada, que los trabajos y alteración del paisaje causarán grandes pérdidas en la rica biodiversidad de la zona, aledaña al Parque Nacional Bahuaja Sonene, uno de los más importantes del mundo, y que el reservorio producirá millones de toneladas de gases de efecto invernadero, contribuyendo así al calentamiento global, que ya está afectando seriamente a los glaciares de la cordillera de los Andes. Unos 4,000 pobladores deberán ser reubicados, pero ellos han rechazado a la compañía, ya que no quieren abandonar ni sus tierras ni su modo de vida y temen el influjo de miles inmigrantes a la zona, a la búsqueda de trabajo y tierras, con todos los consiguientes males sociales implicados en este tipo de procesos. Reubicarlos satisfactoriamente en la misma región va a ser muy difícil debido a la limitada aptitud agrícola del lugar y a la escasez de tierras.

Hemos analizado el proyecto a partir de los datos publicados para cifrar los beneficios que podría esperar el consorcio EGASUR y sus ventajas y desventajas para las sociedades peruana y brasileña. Para ello se supuso que la construcción del proyecto comenzaría en el 2012, que operaría durante 30 años, a partir del año 2017 y que al final de la concesión sería entregada sin costo al Estado peruano. Se hicieron dos hipótesis de repartición de la generación: 24% (Caso B) y 48% (Caso C) para el Perú, y lo restante para el Brasil. Para estos casos se consideraron los precios actuales de la electricidad: $56.00 por megavatio-hora (MWh) para el Perú y 51.96 para el Brasil. También se consideró un Caso A en el que la tarifa sería la misma para Perú y Brasil: 70.00 $/MWh, que es la que EGASUR ha considerado en su estudio de factibilidad, y por lo tanto no es necesario considerar una repartición de la generación entre los dos mercados. Luego se hicieron análisis de sensibilidad para identificar los umbrales de rentabilidad del proyecto.

También se consideró que EGASUR obtendría una remuneración por concepto del afianzamiento de las centrales de Santo Antonio y Jirau en el río Madeira, en territorio brasileño. Esto quiere decir que durante la estación seca el agua que soltará el reservorio del Inambari podrá ser utilizada por esas centrales, las que deberían pagar por el servicio.

Todos los resultados están en Valores Actuales Netos (2) (VAN) en el cuadro siguiente para tres casos: A, B y C, todos con afianzamiento del Madeira. En el caso A la tarifa es la misma para Perú y Brasil: 70.00 $/MWh, en los casos B y C la tarifa es la actual. Sin afianzamiento del Madeira los casos B y C no son rentables a las tarifas actuales.

El resultado final es que cuando se consideran los costos ambientales y sociales el proyecto es altamente negativo para la sociedad peruana.

Para el caso con 48% de la generación para el Perú, las tres regiones involucradas, Puno, Cusco y Madre de Dios, recibirían un canon de un VAN de $ 1,300,000 por año durante 15 años.

Finalmente se calcularon los aportes del proyecto a las economías del Perú y del Brasil y se llegó a la conclusión de que el proyecto es altamente positivo para la sociedad brasileña y altamente negativo para la sociedad peruana.
*El IGV a las ventas de electricidad está considerado dentro de los ingresos del gobierno peruano, pero debe ser sustraído de la cuenta final porque es una transferencia de riqueza dentro de la sociedad peruana.

Notas:
1) SERRA VEGA J. et alia (2012). Costos y beneficios del proyecto hidroeléctrico del río Inambari. WCS y CSF. Lima. (En prensa).

2) El Valor Actual Neto de un proyecto es la diferencia entre todos los ingresos y egresos durante su vida útil, actualizados a la fecha de hoy. Es decir, tiene en cuenta que 100 soles dentro de un año valen menos que 100 soles hoy día. La diferencia puede ser la tasa de interés o el beneficio que espera el inversionista de su capital. Esto se llama tasa de actualización. Para los cálculos financieros se utilizó una tasa de actualización de 12% y para los costos medio ambientales de 1% y 11% según el caso.

Noticias SER agradece la colaboración del Ing. José Serra por el presente artículo, preparado para el Colectivo Amazonía e Hidroeléctricas

ENLACE: http://servindi.org/actualidad/63783
REFLEXIONES EN EL DÍA INTERNACIONAL DE NUESTRA MADRE TIERRA

Por medio de la Resolución N.° 63/278, del 01 de mayo de 2009, la ONU institucionalizó la celebración del “Día Internacional de la Madre Tierra”, remarcando que esta expresión de especial consideración a nuestro hogar común -que es utilizada por prácticamente todos los pueblos y naciones originarias o indígenas del mundo- denota la indesligable interdependencia existente entre los seres humanos y las demás especies junto a las cuales tenemos la suerte de compartir este hermoso planeta. En efecto, como bien lo ha señalado la ONU en esta resolución y a través de otros documentos elaborados por científicos internacionales, el equilibrio y la buena salud de los ecosistemas del planeta son indispensables para que tanto las generaciones actuales de seres humanos como las futuras puedan gozar de una vida auténticamente digna y saludable.

Un ejemplo de ello lo encontramos en el informe entregado a la ONU a inicios de este año por un panel de 22 expertos de 07 países titulado “Gente resiliente en un planeta resiliente: un futuro que vale la pena elegir”, el mismo que servirá de base para la Conferencia de las Naciones Unidas de “Río + 20”, a desarrollarse en junio próximo. En este documento, se  señala, entre otras cosas, que: “Dado que la población mundial parece encaminada a crecer a cerca de 9 000 millones de habitantes para el 2040 desde los 7 000 millones actuales y a que el número de consumidores de clase media aumente en 3 000 millones en los próximos 20 años, la demanda de recursos aumentará exponencialmente. Para el 2030, el mundo necesitará al menos un 50 por ciento más de alimentos, un 45 por ciento más de energía y un 30 por ciento más de agua – todo ello en un momento en que los límites del medio ambiente imponen nuevos límites al suministro. Esto sucede sobre todo con el cambio climático, que incide en todos los aspectos de la salud humana y del planeta”.

Ello no hace más que reiterar lo evidente: que nuestro planeta está atravesando una muy grave crisis ambiental. En efecto, sólo para mencionar algunos ejemplos de ello, tenemos que en China desaparecen 20 lagos anualmente como consecuencia del cambio climáticos y de las actividades humanas; que alrededor de 13 millones de hectáreas de bosques se pierden al año producto de la deforestación y la desertificación; que existen 20 millones más de personas desnutridas que en el año 2000; y que las emisiones de CO2 aumentaron un 38% entre 1990 y el 2009, elevándose así el riesgo de aumento del nivel del mar y climas extremos.

Producto de lo cual, este informe concluye una verdad a todas luces cierta y a la vez incómoda para muchos que viven de esta destrucción, que: El modelo de desarrollo mundial es insostenible. No podemos continuar suponiendo que nuestras acciones colectivas no darán lugar a situaciones sin retorno en la medida que no respetamos los umbrales críticos del medio ambiente, lo que puede causar daños irreversibles para los ecosistemas y las comunidades humanas. (…) De hecho, sino somos capaces de resolver el dilema del desarrollo sostenible, corremos el riesgo de condenar a 3 000 millones de miembros de nuestras familias a una vida de pobreza endémica. Ninguno de estos resultados es aceptable, por lo que tenemos que encontrar un nuevo camino hacia adelante”. Palabras oficiales de un organismo internacional al que nadie puede acusar de “ambientalista”, “verde” o “caviar”, y que simplemente nos ratifican que el actual modelo de desarrollo económico, basado en el consumismo a ultranza, en la bonanza material como sinónimo de “desarrollo”, está generando esta crisis planetaria que parece irreversible, y que traerá lamentables consecuencias sobre todas las especies, especialmente la nuestra.

Ahora bien, sólo para recordar cómo nos va aquí en el Perú en estos aspectos, ocurre que en la actualidad tenemos más de 6 000 pasivos ambientales mineros, de los cuales únicamente 941 (o sea, mucho menos de la quinta parte) tienen un responsable para su remediación; que en 30 años se ha perdido el 22% de la superficie de nuestros glaciares, siendo la Cordillera Blanca la más afectada al perder nada menos que el 33% de su superficie (9,3 km2). Dos ejemplos que nos ilustran y demuestran que nuestro actual “desarrollo” no es tal, pues está basado en la destrucción de nuestro medio ambiente. Y es claro que un genuino desarrollo nunca puede costarnos el precio de destruir nuestro propio hogar.

La grandeza de las culturas que conformaron el Tahuantinsuyo, admiradas, respetadas y estudiadas hoy en día con asombro por muchas personas en todo el mundo (al punto que ha llegado a ser considerada como una de las sociedades más justas, equitativas y avanzadas en los planos social, moral, tecnológico y científico en toda la historia humana), no fue ni el producto de la casualidad ni, mucho menos, de la aplicación de una economía extractivista, consumista y depredadora del ambiente. Todo lo contrario, la historia nos demuestra que el eje fundamental de su desarrollo se debió gracias al impulso que le brindaron a la actividad agrícola, la que practicaron basándose en el respecto y la convivencia armónica de los seres humanos con nuestra Madre Tierra.

Es necesario reiterar en este nuevo “Día Internacional de la Madre Tierra” que la especie humana debe reencontrarse con sus raíces ancestrales y retomar sus vínculos con el entorno natural al que le debe su existencia y su vida. Y, para ello, es preciso que vuelva a volcar su mirada hacia la cosmovisión de nuestras culturas ancestrales, las que por siglos y siglos han sabido vivir en perfecta armonía con nuestra Madre Tierra, legándonos a nuestra sociedad sus sabios conocimientos, en los cuales probablemente encontremos la mejor –sino la única- opción para gozar del “buen vivir”. 

martes, 13 de marzo de 2012



- Desalojos masivos de población y serias amenazas a las comunidades de la zona y la fauna, son el acontecer en el estado de Pará.

Por Mauricio Becerra

14 de marzo de 2012.- Un reciente informe de la OIT pide al gobierno brasileño que consulte a los indígenas que moran en las márgenes del río Xingú respecto de la construcción de Belo Monte, la tercera hidroeléctrica más grande proyectada en el norte de Brasil. El gobierno respondió que “tiene errores”, pero no“complejo de culpa”.

Un reciente informe de la Comisión de Especialistas en Aplicación de Convenciones y Recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), confirma que el gobierno brasileño debiera haber consultado a los pueblos indígenas afectados por la construcción del proyecto hidroeléctrico Belo Monteantes de comenzarse su construcción.




El informe de la OIT viene a confirmar un edicto anterior del Ministerio Público Federal (MPF) y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que habían interpelado al gobierno brasilero para que suspendieran las obras de edificación de la proyectada tercera hidroeléctrica más grande del mundo.

Comunidades indígenas afectadas, como el pueblo Xingú, ecologistas y pobladores locales se oponen al proyecto por los daños ambientales que ocasionaría en el frágil ecosistema que rodea al rio Xingú, en el norteño estado de Pará.

Desde fines de enero, al menos 400 personas han sido desalojadas de sus casas por la construcción de un canal del río Xingú. Las familias desalojadas vivían en los barrios más pobres de la periferia de la ciudad de Altamira.

Norte Energía, empresa a cargo de la construcción de la hidroeléctrica, ha desalojado a otras 25 familias de una comunidad cercana a las obras de la represa, ubicada en el municipio de Vitória do Xingú.

Gigantesca represa

El crecimiento industrial acelerado de Brasil echa mano a los recursos naturales disponibles en los frágiles ecosistemas amazónicos, siendo el proyecto más polémico el de la hidroeléctrica Belo Monte, que pretende tener una capacidad instalada de 11 mil 200 MW de potencia, lo que equivale a un 11% de la capacidad instalada de todo Brasil.

El proyecto del consorcio Norte Energía tiene un costo de 11 mil millones de dólares y aspira a ser la tercera mayor hidroeléctrica del mundo, detrás de la china Tres Gargantas (20.300 MW) y la binacional brasileño-paraguaya de Itaipú (14.000 MW).

En la década del ’70 se inician los estudios en la cuenca del río Xingú para medir su potencial hidroeléctrico. En los ’90, cuando se define la construcción de Belo Monte en las proximidades de la ciudad de Altamira, en el estado nordestito de Pará, las protestas internacionales y nacionales debido a su alto impacto ambiental paralizaron el proyecto.

En abril del 2010 el gobierno entrega la concesión para la construcción de Belo Monte al consorcio Energía Norte.

El costo ambiental también es dantesco: de concretarse dejaría un lago de 516 km² e inundaría por lo menos 400 mil hectáreas de bosque amazónico, un área más grande que el Canal de Panamá.


Además implica la expulsión de 40 mil poblaciones indígenas y locales y la destrucción de hábitats de variadas especies.

Otro impacto en las comunidades locales es la migración asociada a la construcción de la represa, cuyas obras emplearían a 18.700 trabajadores y generaría 80 mil empleos indirectos. Esto implica atraer a unos 100.000 migrantes a municipios que no suman más de 150.000 habitantes.

Intervenciones en el Amazonas

El primer empuje sobre la Amazonía brasileña fue a fines del siglo XIX y comienzos del XX con la extracción del caucho, sacado del árbol seringueira (Hevea brasiliensis). Esta economía produjo un personaje particular, el ‘seringueiro’,recolectores de caucho migrante por las vastas regiones del nordeste brasileño.

A fines del siglo XIX los seringueiros llegaron a la cuenca del río Xingú. La explotación del caucho se amplió a la caza de fauna nativa, como el jaguar y yacarés. Esto obligó en 1967 a que Brasil promulgara una ley que prohibiera la caza de dichas especies vulnerables.

En 1970 se inició la construcción de la carretera Transamazónica, proyecto de 3 mil kilómetros de extensión destinado a unir el Nordeste y la Amazonía. El trayecto que llegó a Altamira quedó sin asfaltar, lo que ha protegido los ecosistemas.

Convenio 169 de la OIT

La recomendación de la OIT fue mal recibida por el gobierno brasileño. El ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Gilberto Carvalho, dijo el jueves que los indígenas fueron consultados antes de la construcción de Belo Monte y que el gobierno de Dilma Rouseff “tiene errores”, pero no tiene “complejo de culpa”.

Carvalho reconoció que la consulta “puede no haber sido perfecta”, pero que la convención de la OIT no es vinculante y que pese al reclamo de las comunidades no se impedirá la continuación de las obras. Brasil adherió al convenio 169 de la OIT el 2003.

El documento de la OIT dice que “la Comisión recuerda que, en virtud del artículo 15 de la Convención, el gobierno (brasileño) está obligado a consultar a los pueblos indígenas antes de emprender o autorizar cualquier programa de explotación de los recursos existentes en sus tierras”.

El informe agrega que Belo Monte podrá alterar la navegabilidad del Xingú, así como la fauna, la flora y el clima de la región. Para la OIT estos impactos“van más allá de la inundación de las tierras o de los desplazamientos de los referidos pueblos”.

En las recomendaciones la OIT aconseja al gobierno brasilero que tome las medidas necesarias para llevar a cabo consultas con los pueblos indígenas afectados, antes de que los posibles efectos nocivos de la mencionada usina sean irreversibles.

A mediados de febrero pasado, el Instituto de Medio Ambiente del gobierno de Brasil (Ibama) multó al consorcio Norte Energía por el atraso en la implementación de un proyecto de compensación ambiental.

La multa asciende a unos 7 millones de reales (4 millones de dólares) y exige al consorcio empresarial presentar un plan para ponerse al día con los programas ambientales.

CONGA NO ESTÁ SOLA: DECENAS DE CONFLICTOS MINEROS EN AMÉRICA


martes, 7 de febrero de 2012

LA MARCHA NACIONAL POR EL AGUA: UNA MARCHA POR LA VIDA Y POR NUESTRA PACHAMAMA

El AGUA, llamada YAKUMAMA en la cosmovisión de nuestros sabios pueblos andinos, es un elemento vital para todos los seres que habitan en la superficie de nuestro planeta, dentro de los cuales los humanos simplemente somos una especie más. Es, asimismo, el motor de las sociedades humanas a lo largo de la historia, al articular y unir espacios geográficos dentro de los cuales se han desarrollado las diversas culturas y civilizaciones humanas. Es por ello que las culturas ancestrales, comprendiendo la importancia que tiene el agua para la vida humana y la biodiversidad de nuestro planeta, no sólo le rindieron reverencia y culto a través de diferentes expresiones rituales destinadas a agradecerle todo lo que hace por la vida en sus diversas manifestaciones, sino que le brindaban especial protección desde sus mismas fuentes de origen y a lo largo de todo el recorrido que efectuaba en lo que nosotros llamamos el “ciclo del agua”, proceso durante al cual adquiere diversas formas a través de las cuales siembra e irriga la vida durante todo su trayecto.   
                         
                                    


 Sin embargo, hoy en día, el avasallador avance del criminal modelo económico, consumista y depredador que impera y se expande como una plaga a nivel mundial, ha llevado a nuestro mundo a una severa crisis hídrica, crisis a la cual el Perú no es ajena y que ha puesto en serio peligro la existencia de una buena parte de las cada vez menos fuentes de agua dulce que existen y está alterando la calidad de las restantes. En efecto, este modelo económico, que cosifica todo y que únicamente le asigna valor a aquello que puede generar o puede convertirse en dinero u objetos de consumo, está desapareciendo gradualmente nuestras inapreciables fuentes de agua dulce.
La mejor expresión de ello en la actualidad, más no la única, es el denominado Proyecto Conga, el cual, como bien sabemos, implica la desaparición de cuatro lagunas para extraer el oro que hay debajo de dos de ellas, utilizando como depósito de relaves las dos restantes. O sea que, para los inhumanos empresarios que están detrás de este ecocidio y para los corruptos políticos que los apoyan, el agua vale, literalmente, menos que el oro, como si este último fuera una fuente generadora de vida, como si se pudiera beber, o como si con él se pudiera regar un campo de cultivo.
Pero, como hemos dicho, este no es el único caso en nuestro país. El exministro del ambiente, Antonio Brack, ha confesado que “el 98% de los proyectos mineros se ubican en cabeceras de cuenca”. Por ello, los pueblos y comunidades originarias del Perú, hartos de esta situación que no sólo pone en peligro la existencia de las cabeceras de cuenca y de los ecosistemas, sino que atenta también contra su salud y su vida, han decidido movilizarse en la gran “Marcha Nacional por el Agua”, que ya viene convocando y uniendo a miles de pobladores de diversas provincias del Perú, quienes son los que sustentan con su valioso trabajo, con el sacrificio de sus recursos naturales e, incluso, con su propia salud y su vida, el bienestar material y las frivolidades de unos cuantos que viven en una ciudad totalmente improductiva como Lima, la cual es incapaz de sostenerse a sí misma, pues carece de recursos naturales y de un ambiente sano y equilibrado, elementos básicos para lograr un auténtico desarrollo humano.
Y es que detrás de esta marcha no sólo está en juego el agua, sino también todos los demás elementos naturales gracias a los cuales encuentran sustento todas las formas de vida en nuestro país y en el mundo. De esta manera, la gran “Marcha Nacional por el Agua” ya no sólo es una lucha por nuestro sagrado elemento líquido, sino una lucha por la propia subsistencia de las poblaciones provincianas, de nuestros pueblos indígenas, de nuestros ecosistemas y de nuestros recursos naturales. Es una marcha por nuestra Madre Tierra, por la Pachamama, o sea, por la vida misma.
Es por ello que desde el Colectivo por la Madre Tierra – COMTERRA celebramos y apoyamos la realización de esta marcha emprendida por los pueblos que quieren decirle con su presencia un rotundo no al modelo extractivo, depredador y consumista que este gobierno traidor (sí, ese mismo que prometió una “gran transformación” y que ha terminado transformándose en el perro cancerbero de la oligarquía asesina, traidora y vendepatria del Perú) quiere continuar imponiendo sobre nuestros pueblos a como dé lugar, a sangre y fuego de ser necesario.
Apoyemos y sumémonos a esta marcha todos quienes amamos de verdad a nuestra Madre Tierra, independientemente de nuestros colores políticos o intereses de cualquier índole. Apreciada desde una perspectiva histórica, esta puede ser una gran oportunidad para que los pueblos originarios y provincianos del Perú se pongan de acuerdo para decirle al unísono al país:

¡NO A CONGA!, ¡NO AL ORO!, ¡NO A LAS INDUSTRIAS EXTRACTIVAS QUE DESTRUYEN NUESTRO MEDIO AMBIENTE!, ¡NO AL MODELO ECONÓMICO Y SOCIAL IMPERANTE!, ¡NO AL GOBIERNO TRAIDOR DE OLLANTA HUMALA!
Y decirle: ¡SI A LA VIDA!, ¡SÍ AL AGUA!, ¡SI AL PERÚ PROFUNDO!, ¡SI A LOS A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS!
¡POR LA DEFENSA Y PROTECCIÓN DE NUESTRA MADRE TIERRA!